Muebles de baño
Muebles de baño suspendidos: qué tener en cuenta
Un mueble suspendido deja el suelo a la vista, facilita la limpieza y aligera el baño. Para que funcione bien hay que revisar algunos puntos antes de comprar.
Por qué elegir un mueble suspendido
Al no apoyar en el suelo, el baño se percibe más amplio y se limpia con más facilidad. Es una solución habitual en baños actuales y encaja con estilos muy distintos, desde madera natural hasta acabados tipo piedra.
La pared tiene que soportarlo
Un mueble colgado necesita una pared firme y una fijación adecuada al peso del mueble, del lavabo y de lo que guardes dentro. En tabiques ligeros puede hacer falta un refuerzo. Consúltalo con tu instalador antes de la obra.
Altura y tomas de agua
Decide la altura de colocación pensando en quién usará el lavabo. Revisa dónde salen las tomas de agua y el desagüe: deben quedar compatibles con el hueco del mueble y con los cajones.
Medida y cajones
Mide el ancho disponible dejando espacio para abrir la puerta del baño y para moverte con comodidad. Los cajones suelen ser más prácticos que las puertas: ves todo lo que guardas sin agacharte.
Lavabo, encimera y espejo
El lavabo debe elegirse comprobando que encaja con el mueble concreto; esa compatibilidad se confirma en tienda. Completa el conjunto con un espejo a juego en forma e iluminación.